Desde esta ventana al mundo a la que – los que me conocéis- suelo asomarme más bien para mirar y no para opinar, quiero contestar a quienes en las últimos semanas me preguntáis por mi candidatura en las próximas elecciones municipales. Me presento a Alcalde por segunda vez con CIUDADANOS RURALES AGRUPADOS (C.R.A.) en el Ayuntamiento de Soto de la Vega, o lo que es lo mismo, por Independiente. Este año estamos asistiendo a un trasvase de candidatos de unos partidos a otros que puede llevarnos al desapego de la política, y es que todo obedece a intereses partidistas, a grandes promesas y a repentinas sacudidas ideológicas.

Afirmo por experiencia que, las direcciones de los grandes partidos sólo se interesan por la política municipal RURAL para acceder cada cuatro años a los cargos de las Diputaciones Provinciales. En C.R.A. nos ocupamos del quehacer cotidiano, los servicios públicos sanitarios, las escuelas rurales y las infraestructuras municipales para no caer en el olvido o para no desaparecer sin más. Y confieso, que a mi pesar, no hay “cantera”. Ni en este partido ni en los que me rodean. No es una queja, es constatar una verdad. Como tampoco es verdad que “todos los políticos son iguales o todos van a lo mismo”. ¿Con que argumentos nos despachamos así los ciudadanos? Es verdad que nos han robado MUCHO, pero nos han robado unos pocos, aunque el daño ha sido tan grande que suena como si ahora todo el que tiene un cargo público lo utilizase sólo para robar. Lo que sí es cierto es que la profesión de político honrado ha quedado defenestrada, pero también la de banquero y sin embargo yo sigo viendo como los jóvenes se afanan por estudiar y se forman para administrar grandes empresas y grandes bancos, cuanto más grandes mejor. ¿Y por qué no para ser grandes políticos?. La vocación de servidor público no remunerada “no la quiere ni dios”, porque esta es la definición de político: un buen gestor del dinero de todos. Nos han ninguneado sin ningún pudor, y con unos resultados de gestión pésimos; puede que no tengamos esa sensación de que nos hayan quitado dinero de nuestros bolsillos y por eso no estamos tan indignados como deberíamos. Los políticos de “altura” quieren centralizar todo, lejos de nuestra cultura y raíces; de nuestros pueblos y de quienes los habitamos sólo se centran en cada campaña electoral: han convertido el futuro de nuestras próximas generaciones en una INCÓGNITA.

Nuestros jóvenes se van, no encuentran manera de subsistir en el mundo rural, así que tampoco van a luchar por él. Han metido mano a “nuestra cartera”, la que financiaba nuestro estado del bienestar y nos han dejado sin “cantera”. Mi generación no ha vivido una guerra ni una posguerra, ni falta que nos hace… pero a nuestr@s hij@s, que son la generación más solidaria y más preparada de los últimos cincuenta años, les han cortado las alas, no quieren o no pueden implicarse porque su trabajo no les permite una independencia digna y nosotros, en mi caso yo, no puedo mirar para otro lado. Si ellos no pueden, yo puedo y quiero. Ahí lo dejo

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