El fuego que dejó sin vivienda a un matrimonio ha desatado las críticas contra la Confederación Hidrográfica del Duero de los alcaldes de Santa María de la Isla y de Valderrey porque de nada sirvieron los medios del ayuntamiento y la presencia de los bomberos de La Bañeza, ya que la Zague, el cauce de agua que pasa por el molino, está seco.

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Un incendio declarado en la noche de este miércoles calcinó el emblemático molino de Santibáñez de la Isla ante la desesperación de los vecinos que no pudieron hacer nada por evitar la destrucción total del edificio en el que vivía un matrimonio joven. De nada sirvieron la motobomba y los medios que tiene el Ayuntamiento de Santa María de la Isla porque la Zague, el brazo del río Tuerto que pasa por debajo del molino, no lleva agua.

Las llamas comenzaron a propagarse por el edificio construido en 1945 sobre las 22,45 horas cuando sus propietarios se encontraban ordeñando las cabras en su explotación cercana a la vivienda. Los vecinos tuvieron que resignarse a ver «cómo se quemaba todo. La gente estaba llorando, fue terrible», explica el alcalde de Santa María de la Isla, Camilo Domínguez Trigás. Veinticinco minutos después de iniciado el fuego acudieron los bomberos de La Bañeza que no pudieron hacer nada por salvar una edificación de madera y piedra, en la que en una parte ya podía vivir el matrimonio y el resto lo iba restaurando poco a poco.

Sin agua y sin bomberos profesionales
El alcalde de Santa María de la Isla se pregunta «qué tendrá que pasar para que todo funcione», porque recuerda que la comarca continúa sin el parque de bomberos profesionales que en su día se barajó instalarlo en Riego de la Vega, pero «no hubo manera de que Astorga y La Bañeza dejaran sus rencillas políticas a un lado y se pusieran de acuerdo».

La impotencia ante el drama personal de la pareja joven que se ha quedado sin vivienda se mezclaba en la noche de este miércoles con la rabia de todo el pueblo por ver la Zague sin agua en pleno mes de marzo, cuando el río lleva en estos momentos 11.000 litros por segundo. Las localidades de la margen derecha del Tuerto por donde discurre este cauce centenario que nace en la Presa de los Tres Concejos, vienen mostrando su malestar con la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) -la administración competente en la gestión de esta infraestructura- por el cierre de las compuertas de la presa en cuanto acaba la campaña de riego a finales de septiembre, provocando que durante seis meses quede completamente vacío un cauce que es vital para estos pueblos, no solo para casos de emergencia como el vivido en Santibáñez sino también para nutrir los pozos de los que se abastecen localidades como Riego de la Vega, donde en la parte alta del pueblo la presión es tan baja desde hace un mes que solo tienen agua, en precario, por las mañanas.

El alcalde de Santa María de la Isla no se explica cómo «el río Tuerto está ahora mismo lleno y aquí no nos llega ni una gota. Los políticos que están ahí arriba no sé para qué están, no hacen nada. Qué tiene que pasar para que hagan algo», manifiesta el regidor.

Reacción del Ayuntamiento de Valderrey
La reacción más contundente ha llegado desde el Ayuntamiento de Valderrey, su alcalde Gaspar Cuervo ha enviado en la mañana de este jueves un escrito a los presidentes de la Confederación Hidrográfica del Duero, la Junta de Castilla y León, la Diputación Provincial y a la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en el que les acusa «de complicidad presuntamente criminal con la catástrofe vivida en Santibáñez de la Isla, la pérdida de una vivienda y sus enseres por una familia asentada en el medio rural. ¿Estas son las ayudas al desarrollo rural de nuestros pueblos que ustedes prometen?», se pregunta el regidor. En el mismo documento Gaspar Cuervo avanza que desde este Ayuntamiento se invitará al resto de alcaldes afectados por esta problemática a emprender acciones judiciales para que hechos como estos no se vuelvan a repetir.

El fax enviado por Gaspar Cuervo no es el último ‘S.O.S.’ que se ha hecho llegar a las cuatro administraciones desde noviembre de 2013, cuando los ayuntamientos de Riego, Santa María de la Isla y Valderrey crearon la Plataforma proagua en los pueblos del Tuerto para acabar con una situación que califican de «insostenible, arbitraria, absurda y criminal (en tanto que atenta a los derechos fundamentales como la salud, el bienestar, el patrimonio y la seguridad de las personas)», según manifestaron en su constitución.

Los escritos de denuncia han sido enviados a los organismos competentes después del incendio que calcinó dos viviendas en Riego de la Vega a finales de 2013 y también durante las inundaciones provocadas por el río Tuerto en el mes de enero de este año, cuando la plataforma también mandó sendas comunicaciones al presidente de la Junta de Castilla y León y a la Diputación de León, reclamando su intervención ante la CHD, y no descartando recurrir a la vía judicial, y al Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, por no aliviar la presión del Tuerto a través de la Presa de los Tres Concejos y que corriera el agua por sus pueblos, «un derecho fundamental, reconocido como tal por la ONU, como es el derecho al agua». Los afectados se consideran «víctimas de una política y de una actuación de la Confederación Hidrográfica del Duero, persecutoria, antisocial y criminal, ya que atenta contra la seguridad de las personas y sus bienes».

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